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“Cuerpo de intenciones”. Museo FAyD. Oberá, Misiones (Argentina). 2015.

LA PERSISTENCIA DEL DESEO.
Por: Esteban Álvarez.

A veces es necesario insistir sin saber qué se consigue insistiendo, y mientras tanto debemos seguir intentándolo. Cómo terminan las cosas y dónde llegaremos, son algunas de las preguntas que sobrevuelan al temor de no saber si algo valió la pena, y a la convicción de que por lo menos merecía el esfuerzo de intentarlo.
La artista es una mujer joven que aparece en cada video realizando diversas tareas, a veces simples, a veces dudosamente complejas. Ella nunca parece divertirse, en sus movimientos evoca ser una víctima de un tormento minuciosamente elegido, lacrado con una acción que arruina sin esfuerzo nuestra comodidad de espectadores, en paz del otro lado del cuadro.
La profusa producción de Cintia Clara Romero, permite distinguir varias líneas que dialogan entre sí; en sus videos explora hasta el límite de un entretejido de situaciones diversas con la constante de un escenario natural abrumador, paisajes en perfecta armonía en los que la artista irrumpe, interviene, hace algo que se repite, una y otra vez, sin cansarse ni rendirse protagonizando un caleidoscopio de acciones familiares, monótonas y crueles, parecidas y diferentes.
En algunas obras la vemos ponerse en riesgo realmente y es lo que da más cuerpo a las situaciones que transita, porque pone el cuerpo en algo que sucede de verdad. Siempre en clave metafórica, con aparente inocencia comenta sobre nuestros fracasos laborales y amorosos, tanto demoliendo una montaña con un martillo, y también con aburrimiento y convicción, o intentando conseguir un tortuoso equilibrio acostada sobre una tabla, donde esforzadamente discute posiciones con un objeto/sujeto sobre el que se recuesta y la trata con torpeza hasta que ella finalmente logra su equilibrio, pero solamente por un instante y sin llegar a descansar un minuto lo pierde otra vez.
Cintia puede ser tan despiadada como autocomplaciente. Un día pone sus propias piedras dentro de sus zapatos, y otro día por alguna razón no puede partir, y otro día puede sencillamente desaparecer sin dejar un rastro y sin trucos. Y así, de un solo envión, nos pone de su lado identificándonos con el padecimiento de quienes atraviesan una situación difícil, tanto buscada como encontrada sin querer.
Quizá sea solamente porque vinimos al mundo para sufrir. Es posible que la insistencia sea el lado más duro de quienes consiguen lo que de verdad quieren.